365 Días para Cambiar el Rumbo: Un Llamado a la Acción

365 Días para Cambiar el Rumbo: Un Llamado a la Acción

Faltan exactamente 365 días para las elecciones generales en Puerto Rico. Sin duda, la urgencia de la participación ciudadana nunca ha sido más evidente.

Nuestro país ha sido testigo de un desalentador número de casos de corrupción durante las pasadas décadas. A modo de ejemplo, se encuentran los más de 6 casos de alcaldes removidos de sus cargos por su indebida apropiación de recursos públicos. Sin embargo, la sombra de la corrupción no puede ni debe definir nuestro futuro como pueblo. De caer en esa trampa, daríamos la espalda a la esperanza y se nos va la vida como sociedad.

Por eso, el electorado debe convertirse en el centro de los procesos electorales, más allá de los partidos políticos. El 2024 no es solo otro ciclo electoral; eso debemos tenerlo muy presente. Es el año en el que tomaremos las riendas de nuestro país. Nuestra esperanza es grande y vamos construyendo alianzas para hacerla realidad.

La corrupción ha plagado nuestro sistema político durante demasiado tiempo, erosionando la confianza de la ciudadanía en sus representantes y minando la integridad de nuestras instituciones. No podemos permitir que esto continúe. La corrupción no es el legado que queremos dejar a las generaciones futuras.

Asimismo, el 2024 es un año en el que nuestra juventud enfrenta un desafío sin precedentes. La apatía política y la falta de participación no son opciones. Nuestra juventud debe ser la fuerza que impulse el cambio. Debe ser la generación que rompa con el statu quo y exija transparencia, integridad y responsabilidad de nuestros y nuestras líderes.

Ahí radica la razón para insistir en la participación electoral, porque es la clave para derrotar la corrupción y reconstruir un Puerto Rico mejor. Este es un llamado a la acción, un recordatorio de que la responsabilidad de forjar un futuro más solidario, democrático, justo y transparente recae en todos nosotros.

Los partidos políticos tienen su lugar en la democracia, pero el 2024 es el año en que debemos recordar que somos los ciudadanos y ciudadanas quienes tenemos el deber de decidir el rumbo de nuestro país.

En las elecciones no se decide solo el destino de los partidos, sino el rumbo de nuestras vidas. Se determina la política pública que afecta nuestras escuelas, nuestros recursos naturales, nuestra economía y, en última instancia, nuestro bienestar. Somos nosotras y nosotros quienes tenemos la capacidad de moldear el futuro de nuestra isla, y es nuestro deber recordar la magnitud de nuestra responsabilidad y participar. Si no votamos, ellos, los Santamaria, los Pierluisis, los que han saqueado nuestros fondos y esperanzas, ganarán.

Es momento de informarnos, de participar activamente en los debates y discusiones políticas, de cuestionar a nuestros líderes y exigir rendición de cuentas. La política no debería ser una carrera hacia la riqueza o el poder personal, sino un servicio público dedicado a mejorar la vida de todos y todas.

A lo largo de los próximos 365 días, debemos reflexionar sobre lo que realmente nos importa como sociedad y elegir líderes que compartan esos valores. Juntos y juntas podemos construir un país más fuerte, más democrático y más justo. No podemos dejar que la corrupción defina nuestro país. No podemos dejar que la apatía nos paralice. Este es un llamado a la acción, un grito de alianza. Podemos lograr un cambio significativo, pero solo si nos comprometemos a hacerlo.

El 2024 no es solo otro ciclo electoral. Es el año en que tomaremos las riendas de nuestro país.