Desafíos democráticos: la urgencia del cambio

Durante años, hemos enfrentado desafíos en áreas fundamentales como el medio ambiente, la economía, la educación, la seguridad pública y la salud. Sin embargo, en la actualidad, nos encontramos al borde de una nueva crisis: la crisis de la democracia.

En la última década, hemos presenciado cambios significativos en el panorama electoral del país. Nuevas voces surgen alertando las trampas, la corrupción de aquellos que se valen del PNP-PPD para mantenerse en el poder. Estos partidos manipulan las reglas a su gusto y por eso han perdido apoyo y credibilidad. Escándalos de corrupción, falta de transparencia en la gestión gubernamental y promesas incumplidas abonan a su erosión.

El Código Electoral del 2020 ejemplifica esto. Fue creado por el PNP y socavó nuestra democracia. Cambió la participación de los partidos, del electorado y de candidatos(as) en los procesos de la Comisión Estatal de Elecciones (CEE).Obstaculiza el voto por nominación directa, eliminó medidas de fiscalización y antifraude en los votos adelantados, otorgó un poder casi absoluto al presidente y redefinió lo que son los partidos de mayoría. El PNP-PPD se autonombraron “Partidos Propietariosde la democracia para evitar perder el poder ante las nuevas voces. El PPD prometió cambiarlo, pero ahora sólo pretenden enmendarlo. No quieren arreglar el desastre del PNP, sino usarlo también para sobrevivir en el poder.

Entonces, ¿qué hacemos?

Imaginar un país distinto y construir opciones que viabilicen un cambio.

Hay que despolitizar la CEE, reconociendo la pluralidad existente más allá de opciones de estatus y colores. Los procesos electorales no son propiedad de los partidos, así que el PNP-PPD no pueden dictaminar quiénes votan y quiénes no. Nos toca entablar diálogos con todos los sectores de la sociedad civil para democratizar nuestros procesos electorales y convertirnos en un país de avanzada, superando los partidos corruptos que protegen los intereses de unos pocos.

Reconstruir nuestra democracia implica también retomar las candidaturas coaligadas, reconocidas por décadas en Puerto Rico. Alrededor del 80% de los países del mundo las permite porque representan una forma confiable de fortalecer el sistema y fomentar la colaboración entre diferentes fuerzas políticas con intereses en común.

El mundo se mueve hacia sistemas electrónicos de voto, elecciones manejadas por la sociedad civil -no por partidos- y hacia la búsqueda para que votar y correr para un escaño sean procesos balanceados, abiertos y confiables.Hemos propuesto medidas en esa dirección. Por ejemplo, elecciones abiertas y un registro automático de electores, las cuales podrían aumentar el número de participantes en el proceso electoral. Sin embargo, estas propuestas han sido ignoradas por la asamblea legislativa.

Hacen falta cambios constitucionales. La segunda vuelta electoral es uno. Este mecanismo, utilizado en numerosos países, permite celebrar una segunda votación cuando ninguna candidatura obtiene la mayoría absoluta en la primera. Esto garantiza mayor representatividad y legitimidad en la elección, fortaleciendo nuestro sistema político.

Un cambio real requiere desprendimiento, creatividad y la unión de fuerzas. Es imprescindible formar una Alianza de País.

La Alianza trasciende Victoria Ciudadana o cualquier otro partido. Es una unión de país desde la diversidad que nos representa. Una herramienta para tomar las riendas del futuro y abrir paso a una nueva forma de gobernar, donde los intereses de la ciudadanía estén en el centro de la toma de decisiones.

Queremos construir un nuevo país desde la ilusión, la imaginación, la palabra y la acción.

El cambio se avecina.